Vuelos baratos a cavernas

Si alguna vez han estado en una caverna, entenderán mi necesidad de encontrar vuelos baratos que me lleven hasta ellas. Estas formaciones subterráneas me parecen simplemente maravillosas. Pienso que es un mundo completamente diferente al que vemos en la superficie y que, incluso, se pueden encontrar seres diferentes a la superficie. Claro, eso ya es algo que pienso sin compartirlo demasiado, pues muchos me terminarían viendo como si estuviera loco. La verdad es que esto de las cavernas es una verdadera pasión para mí, pero últimamente no me animo mucho a ir a ellas.

Todo comenzó cuando leí una historia de una persona que se había quedado atrapada en una cueva pero luego mi curiosidad comenzó a incrementar, hasta que me encontré una de las historias que pudo haber terminado más trágicamente de las que haya leído sobre este deporte. Para colmo, es verdad, no como muchas de las que luego circulan en la red. En fin, me gustaría compartírselas, porque a veces siento que es necesario que las personas sepan los peligros y las formas de evitarlos.

Todo comienza con Gary Lutes, un viudo que quería compartir su emoción por las cuevas con sus hijos de 12 y 9 años. En 1990, cuando salieron de Florida a explorar la New Trout Cave en Virginia Occidental, comenzó su pesadilla. Entraron en la cueva utilizando cascos con linternas y llevando una mochila con provisiones, incluyendo comida, agua y más linternas. Después de 305 metros, alcanzaron una sección conocida como “The Maze”, que está llena de rocas puntiagudas y espacios reducidos. Temiendo que la mochila se volvería un obstáculo, Gary la dejó atrás, pensando que podrían volver por ella en media hora, que es lo que estimaba que les quedaba de batería a las lámparas que llevaban en los cascos.

Después de sólo unos minutos, las lámparas de los niños se fundieron. En ese momento, Lutes decidió que debían regresar por la mochila, pero se dio cuenta de que estaban perdidos. Luego, la lámpara de Lutes se apagó también, dejando a la familia en una completa oscuridad. Gary y los niños estuvieron atrapados en la cueva durante 5 días, sin tener agua, comida o luz. Comenzaron a sufrir alucinaciones, causadas por el hollín que había quedado de antiguas excavaciones. Luego, Gary comenzó a sentir dolores en el pecho. Al quinto día, la familia fue rescatada gracias a un vecino de la comunidad que se dio cuenta que el auto llevaba días estacionado ahí, sin que nadie lo hubiera movido. Ese hombre avisó a las autoridades y ellas fueron a buscar a los perdidos.

Cuando le preguntaron a Lutes por qué había empacado sólo una mochila para la caverna y por qué la había dejado atrás, siendo que era un explorador experimentado, el hombre no supo qué decir. La conclusión de todo mundo fue que este rescate nunca debió haber sucedido, pues Gary no había respetado las reglas básicas de este tipo de actividad. Para empezar, quienes la practican deben llevar al menos 3 fuentes de luz para el camino, de forma individual, por lo que Gary y sus hijos debieron contar con 9 lámparas. Luego, también olvidaron avisar a algún familiar en dónde iban a estar y cuándo iban a regresar, por lo que nadie los estaba esperando ni habría notado su ausencia en mucho tiempo, de no haber sido por el buen hombre que pasó por ahí.

Sin duda, a veces podemos ser un poco imprudentes con las cosas que hacemos y eso nos puede hacer quedar expuestos ante algunas situaciones. Quizá mi miedo a regresar a las cuevas se soluciones con tomar medidas adicionales para este tipo de lugares, de forma que me asegure un poco más para el recorrido.